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Parroquia San Eduardo
Diócesis San Carlos de Bariloche - Argentina

 

LA APARIENCIA DE APARECIDA

Este Documento de los Obispos de América, tiene como subtítulo “DISCIPULOS Y MISIONEROS DE JESUCRISTO, PARA QUE EN EL TENGAN VIDA”.

La apariencia, la sensación, cuando leemos el título es que nos están diciendo que hay que empezar de nuevo a las nueve de la mañana.

Pero hay que leer el Nº 226 del Documento:

“Hemos de reforzar en nuestra Iglesia cuatro ejes:

a) LA EXPERIENCIA RELIGIOSA. En nuestra Iglesia debemos ofrecer a nuestros fieles un “encuentro personal con Jesucristo”, una experiencia religiosa profunda e intensa, un anuncio Kerygmático y el testimonio personal de los evangelizadores, que lleve a una conversión personal y a un cambio de vida integral.

b) La vivencia comunitaria…

c) La formación bíblico doctrinal…

d) El compromiso misionero…”

Los Obispos dicen que hay que reforzar o sea, hacer fuertes, cuatro EJES. Los ejes son aquellos sobre los cuales gira todo. Si tenemos que empezar de nuevo, los Obispos, movidos por el Espíritu Santo nos dicen: “por favor, que lo primero sea el Primer Anuncio”, ofrezcámosle a los nuestros la posibilidad de hacer un “encuentro personal con Jesucristo”.

Después viene la comunidad, la formación bíblica, el compromiso misionero, que también son ejes, no accesorios, pero primero lo primero.

Juan Pablo II mucho antes, en el Directorio Catequístico General, en el Nº 48 explica el proceso evangelizador y dice:

Proclamar explícitamente el Evangelio, mediante el Primer Anuncio, llamando a la conversión.

-Luego se inicia en la fe y la vida Cristiana, mediante la catequesis y los sacramentos de iniciación a los que se convierten a Jesucristo o a los que reemprenden el camino de su seguimiento, incorporando a unos y reconduciendo a otros a la comunidad cristiana.

-Luego hay que alimentar constantemente el don de la comunión en los fieles mediante la educación permanente en la fe, los sacramentos y el ejercicio de la caridad.

-Finalmente hay que suscitar la misión, al enviar a todos a anunciar el Evangelio con palabras y con obras, por todo el mundo.”

Todos coinciden en que no hay posibilidades de un proceso evangelizador sin comenzar a las 4 de la tarde.